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viernes, 30 de mayo de 2014

Moverse en libertad El instituto Loczy


 
 
 
La doctora Emmi Pikler demostró que los niños que se mueven libremente aprenden por sí mismos a sentarse, a ponerse de pie y a caminar.
 
Los niños utilizan  movimientos y posturas llamadas intermediarias, mientras juegan, son universales, todos los niños lo hacen si se les permite.
 
El niño que se mueve en libertad lo hace con prudencia, seguridad y gran soltura corporal.
 
Para que este desarrollo se de es necesaria una relación cálida, estrecha y segura con el adulto. 
 
La actividad autónoma, como placer.
 
Espacio con elementos  variados y estimulantes, adaptados a sus intereses y capacidades, les ayudan a moverse según su curiosidad, ritmos particulares y  deseos.
 
Los niños difieren entre sí en su ritmo de desarrollo, pero todos se mueven constantemente, se desplazan por sus propios medios, y cambian constantemente de posturas. Pero todos siguen unos patrones universales de desarrollo psicomotor.
 
8 meses: Comparte su atención entre el juego con la pelota y lo que la rodea, todo ello lo expresa a través de su cuerpo y movimientos. Postura segura, movimientos delicados. Es alegre y juega con distensión.  Se desplaza por sí misma, mantiene equilibrio sobre su codo porque ha practicado durante meses.Gran variedad de movimientos. Sigue lo que la interesa, mantiene continuidad en el juego.  Moverse con soltura y seguridad es natural en el niño si vive en condiciones satisfactorias, posee tono activo, tronco móvil...utiliza  las articulaciones de manera amplia, sus movimientos son fluidos y eficaces. Se puede arrodillarse apoyándose. Se interesa por las reacciones de sus movimientos.  experimenta gran seguridad porque conoce muy bien su propio cuerpo y sus posibilidades y el lugar en el que juega.
 
12 meses: feliz con el adulto, porque se siente libre en sus movimientos. Le pide permiso y la sigue en sus movimientos con gran dulzura, no limita sus movimientos mientras la cambia de ropa, se adapta a la pequeña. Verbaliza  e interactúa continuamente con la niña. Reconoce y aprecia el comportamiento natural de la niña. La da a elegir. Niña vivaz, curiosa,  la situación favorece el acercamiento mutuo.
 
13 meses: En esta edad, si tienen la posibilidad de moverse libremente, los niños cambian de posición 1 o 2 veces por minuto. Tronco muy flexible e importante para mantener el equilibro y próximos desplazamientos. Posturas muy variadas. Un niño solo se queda durante un minuto o dos en la misma posición, forma parte de autoregulación de distintos tipos de actividad. Segura de sí misma, movimientos armoniosos, aunque pierda el equilibrio, aprendió a caerse bien. Gracias a la motricidad libre y a  tosdas las posibilidades de desplegar sus iniciativas  puede recurrir a todo el reopertorio de movimientos que tiene a su disposición según su de desarrollo y elegir el que mejor se adapte a sus necesidades.
 
El espacio utilizable para la actividad y percibido psíquicamente se constituye para el niño a través, entre otras de sus sensaciones internas y externas que implican  los movimientos seguros y  diversos de su propio cuerpo.
 
Todos los parametros del espacio: horizontal, vertical, oblicuo, alto, bajo, abierto, cerrado, altura, profundidad, próximo y lejano son experimentados continuamente por los niños.
 
Tienen la posibilidad de tomar la iniciativa que surjan de sus intereses.
 
El movimiento es más que un placer funcional, instrumento y modo de expresión de sus emociones, afectos, comportamiento social, manera de desenvolverse en el entorno.
 
El movimiento libre basado en la  actividad autónoma  favorece el descubrimiento de sus propias capacidades, la utilización de sus propias adquisiciones y el aprendizaje a partir  de sus propios logros y fracasos.
 
Promueve la construcción activa de su propia imagen corporal, la elaboración del control de su propia fuerza.
 
Al adulto le compete asegurar las condiciones adecuadas para este desarrollo y las relaciones cálidas y seguras para que viva con placer su capacidad de movimiento. 
 
 
 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Aprender a andar (moverse en libertad)

¿Cuando y cómo debe aprender a andar un niño?
Los padres somos bombardeados por consejos de cómo hacer esto o lo otro con nuestros hijos, nos sentimos perdidos y no sabemos cómo actuar, lo hacemos lo mejor que podemos.
Esta entrada solo pretende compartir con vosotros, padres, abuelos o educadores una inquietud, un aprendizaje de mi formación como maestra.
No puedo evitar sentir "lástima" por esos pequeñines que veo en el parque con sus piernecitas arqueadas por el pañal y el peso de su cuerpo, mientras papá, mamá o la abuelita le coge de sus deditos para que ande, o de aquellos a los que levantan para que no gateen (y no se ensucien ese precioso vestido o pantalón). Sé que ellos han visto siempre hacer eso y les parece normal y correcto...siempre me siento tentada a decirles "hay investigaciones que dicen que los niños que gatean son más inteligentes, pues dicen que con este patrón de movimiento se realizan gran cantidad de conexiones neuronales"...es una manera de decir si tarda más en andar será más listo...son ganas de convencerles para que dejen a sus hijos MOVERSE EN LIBERTAD.


Moverse en Libertad de Emmi Pikler, es uno de esos aprendizajes significativos que me marcó en mi primer año de estudios de magisterio. Leí este libro y me enamoró.

Emmi Pikler, pediatra austriaca y directora de una institución de acogida para niños huérfanos y abandonados (Instituto Lóczy de Budapest), en el que desarrolló la base de su pedagogía: Moverse en libertad.

Los pilares de su teoría son:

  • La autonomía: a través de la libertad de movimiento.
  • La relación con el adulto a través de la parte asistencial (cambio del pañal, alimentación, vestido...).
  • Apego del niño con una educadora de referencia, que le daría seguridad y estabilidad.
  • Hacer al niño consciente de su propio cuerpo y del entorno a través de la interacción con materiales y espacios de la vida cotideana.
 


En esta entrevista a Bernard Aucouturier creador de la práctica psicomotriz
¿Qué pueden aportar unos padres desde casa a esa práctica psicomotriz que sus hijos puede que reciban en la escuela?
Es importante que los padres comprendan que el hecho de que el niño actúe es fundamental para su desarrollo psicológico, es necesario que el niño dentro del ambiente familiar pueda tener acceso al máximo de experiencias. Por ejemplo, a un bebé no le podemos enseñar a ponerse de pie. Es el niño el que tiene que hacer ese descubrimiento en un espacio de seguridad, estimulado por las palabras de sus padres, pero esa conquista de lograr ponerse de pie es necesaria para su desarrollo. Pero, tristemente, los padres intervienen en este proceso y lo precipitan, le hacen andar, ponerse de pie cuando todavía no puede, y lo que hacen es provocar la inseguridad afectiva del niño.

Es cierto. ¡Mi hijo sabe andar con ocho meses!, solemos vanagloriarnos los padres.
¡O leer con dos años! Ése es el narcisismo de los padres que no pueden esperar y que quieren que su niño sea adulto precozmente y quieren que el niño piense como un adulto. Pero nunca, jamás, un niño puede pensar como un adulto.

¿Un niño, una niña, tienen que ser «movidos»?
Moverse para un niño es vivir, actuar es existir, hacerle actuar es fundamental, pero cuando es un espacio controlado. No puedes impedirle a un niño que se mueva, sería la represión total de su evolución. J.V.

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