sábado, 26 de diciembre de 2015

Cómo ayudarles a crecer...

Un hombre encontró un capullo de mariposa y se lo llevó a su casa para poder ver a la mariposa cuando saliera. Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar durante varias horas, mientras la mariposa luchaba por salir del capullo.

El hombre vio que forcejeaba duramente para poder pasar el cuerpo a través del pequeño orificio del capullo, hasta que llegó un momento que dejó de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento y parecía que se había atascado.

Entonces el hombre, bondadosamente, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó un lado del orificio del capullo para hacerlo más grande. Así, por fin la mariposa pudo salir. Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

El hombre continuó observando pues esperaba que en cualquier instante las alas se estirarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, que se contraería al reducirse el hinchazón. Ninguna de las dos cosas sucedieron, y la mariposa solo pudo arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas...nunca consiguió volar.

Lo que el hombre no sabía es que la restricción de la apertura del capullo y la lucha de la mariposa para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba los fluidos del cuerpo de la mariposa hacia las alas, para que fueran grandes y fuertes para volar.

La libertad y el volar solamente podrían llegar después de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha, también se le quitó su esencia.



Como padres y madres queremos lo mejor para nuestros hijos. No podemos soportar verlos sufrir y en ocasiones queremos evitarles dificultades problemas y sufrimientos que en realidad les preparan para la vida, les ayudan a madurar....hoy quiero compartir con todos vosotros este cuento que un día compartieron conmigo en un curso y que me hace pensar como madre, como maestra, en muchas ocasiones. Espero que os guste.

jueves, 1 de octubre de 2015

La vida no es sueño...la vida es cambio

La vida no es sueño...la vida es cambio...es algo que ha rondado en mi cabeza en los últimos meses. ¿Cómo podemos como padres ayudar a enfrentar ese cambio?

Una vez más nos hemos enfrentado a un cambio de vida, volvemos a nuestro país, volvemos a casa, pero a una nueva vida, muy diferente a la que dejamos hace 4 años.

Los padres entendéis cómo cambia la vida cuando un hijo irrumpe en ella... y cómo continúa transformándose según ellos crecen, se modifican sus necesidades y sin darnos cuenta, todo en la familia cambia, la manera de relacionarnos unos con otros,  (las relaciones en la pareja, el trato con nuestros parientes propios y de la familia política),  incluso nosotros mismos nos transformamos, crecemos, maduramos...Estos son los llamados "CICLOS VITALES", retos por los que cualquier familia con hijos debemos enfrentar.





Todas las familias, en mayor o menor grado  pasamos por estas situaciones negociando y posibilitando la vida en común. Es necesaria una NEGOCIACIÓN continua: son “Crisis Transaccionales”. A estos ciclos vitales hay que sumar otros acontecimientos externos (enfermedades, cambios de situación laboral,  separaciones, mudanzas...).

Vivimos a un ritmo tan acelerado que no tenemos tiempo de adaptarnos a las nuevas situaciones, cerramos una puerta y corremos a la siguiente por que siempre hay que estar preparados para salir. Como dice Spenser Jhonson en su libro ¿Quién se ha llevado mi queso? es imprescindible adaptarse al cambio tener siempre las zapatillas preparadas...no podemos paralizarnos esperando.

Pero es importante tener presente que cuando una familia no es capaz de superar estas crisis con una acomodación satisfactoria para todos los miembros se producen  dificultades.

Como empezaba diciéndoos nuestra familia está en uno de esos momentos de cambio, de volver a empezar (y no solo el cole tras la vacaciones).

D tiene 5 años, ha vivido en dos países, varias casas y varios colegios... Hay quien dice: bueno es pequeño, no se entera...se adaptan en seguida...y creo que es un error; por supuesto que es un niño que se adapta genial (por suerte), pero al igual que nosotros, los adultos, sufre los cambios y esto es lo que debemos intentar atender. Entender sus rabietas, acoger sus llantos que son descargas emocionales. 
Los cambios nos desestabilizan, necesitamos reponernos de todos los sentimientos contradictorios que nos genera dejar atrás amigos, lugares y experiencias maravillosas, pero ¿cómo?, no pienso que haya una fórmula mágica solo intentar comprender a nuestros hijos y a nosotros mismos en esos momentos que nos vemos desbordados, no juzgarnos ni importarnos lo que digan u opinen los demás.

En otra entrada os hablaba sobre como ayudar a los niños a vivir una mudanza , esta vez D no quiso meter sus juguetes en las cajas simplemente los ordenamos y revisamos, para que nada que fuera importante para él se quedara atrás. También me pidió  no despedirse de sus amigos...y así lo hicimos, respeté su decisión,  hablamos a menudo sobre ellos y pedimos por ellos en nuestras oraciones o ritual del agradecimiento, para nosotros es un momento de expresión de emociones.

Como familia debemos dar seguridad emocional a los más pequeños. Nuestros hijos deben encontrar en nuestro hogar un refugio donde encuentren seguridad y el afecto. 



martes, 5 de mayo de 2015

Un regalo, una ayuda, un recuerdo de cómo actuar en familia






































Esta mañana me he encontrado con este regalo "Los 19 mandamientos de María Montessori". Me recuerdan mucho a algo que ya había leído (si un niño vive criticado, aprende a condenar....), pero no sabía que lo había escrito María Montessori....

Tras leerlo he decidido copiarlo en mi agenda para verlo de vez en cuando...y compartirlo.

Para mí ha sido un regalo porque recoge muchas cosas que he vivido esta semana. Como comentaba en la entrada anterior no somos una familia Telerín y como todas las familias encontramos dificultades y tenemos dudas en la crianza de nuestro hijo. 

Peque tiene 5 años, es un niño feliz y maravilloso, un niño inquieto, curioso, que vive dentro de una sociedad que potencia ideas, a veces, contradictorias con los valores en los que intentamos educar, está creciendo en un país que no es el suyo; con unos padres que, como todos los padres del mundo, intentan darle lo mejor pero que también tienen su propia historia personal y que no siempre saben responder a sus necesidades. 

Muchas veces, como madres, no entendemos los comportamientos de nuestros hijos, queremos que sean niños educados, responsables, que se conformen con lo que tienen y lo valoren...nos frustramos, pensamos que no lo estamos haciendo bien, buscamos apoyo y comprensión en otras madres quejándonos y compartiendo la última trastada que ha hecho nuestr@ peque, sin darnos cuenta que le estamos ridiculizando, humillando...potenciando justo aquello que ha hecho mal, colgándole etiquetas sin querer.




El cansancio, nuestros problemas en casa, nuestras preocupaciones, no nos dejan ver la vida con la mirada de nuestros hijos, exigiéndoles lo que no pueden hacer. Pero cada día podemos intentar cambiar esta actitud, intentar mejorar, poniendo un poco (o mucho) HUMOR (AMOR con H), en lo que hacemos y en la manera de relacionarnos con nuestros hijos, valorando las cosas pequeñas (intentando no ver todas las malas) y quedándonos con lo positivo que tenemos y que tienen (que es mucho).



martes, 28 de abril de 2015

Las mamás perfectas no existen, pero todas somos SUPERMAMÁS!!!

Hacía tiempo que no sacaba una mañana para sentarme a escribir...siempre había otras cosas prioritarias...pero gracias al encuentro con otras mamis que leen el blog y me han hecho algún comentario he sacado fuerzas,  he sentido ganas para pararme, para dar forma a todos esos pensamientos que vienen y van (gracias chicas)....y esa va a ser la entrada hoy, una reflexión sobre cómo vivo la maternidad.

Lo primero que quiero aclarar (y siento mucho si alguna vez te lo he hecho pensar) es que no somos UNA FAMILIA TELERÍN (es el nombre que uso para esas familias de las fotos de las revistas que parecen familias "perfectas"). Creo que eso NO EXISTE.


Soy Maestra, maestra de vocación, de esas inquietas, de esas que aman la primera infancia, de esas que siempre quieren aprender más y más, leer, escuchar, observar...pero soy madre imperfecta (para eso soy humana)...intento en el día a día aplicar todo aquello que leo, que aprendo,  que sé, que me dicta mi instinto de mujer, unas veces funciona y otras no, por que, por suerte, mi hijo no es un niño de libro, no es perfecto (aunque sí maravilloso) y os aseguro que cada día nos surgen situaciones difíciles de abordar, que aveces nos superan y nos hacen cuestionarnos ¿lo estamos haciendo bien?. Una gran amiga y madre experimentada siempre me dice intenta ser una madre de esas que no saben nada de pedagogía ni teorías....de esas que saben dejarse llevar por el corazón. 



Soy mujer, y como en todas las mujeres, hay factores que siempre me acompañan...sentimiento de culpabilidad ( cuando trabajaba, porque trabajaba, desde que no trabajo, porque no trabajo, si un día no voy al parque, si no he jugado con él porque tenía que hacer la cena, si, si (cada una tiene sus propio sis... más aquellos de nos echan encima los demás...¿que tú no haces...?¿pues yo....) , crisis hormonales ( de esas que nos atacan a todas, que hacen que tengas días que no te aguantas ni tú, como para tener la paciencia necesaria para...ya sabéis...se cae la leche, no se viste a tiempo y llegamos tarde, eso no me gusta....) y como ya decía Descartes: "yo soy yo y mis circunstancias" CADA UNA HACE LO QUE PUEDE LO MEJOR QUE PUEDE CON SUS CIRCUNSTANCIAS, NINGUNA COMPARABLE. No medir lo que hacemos por lo que hace el resto.

Soy Madre, una supermamá, como todas las madres del mundo, porque desde el momento que tomas a tu hij@ en brazos recibes unos super poderes...si no ¿cómo es posible sobrevivir a todas esas cosas que te pasan cuando eres mamá y que nunca imaginaste?.  ¿Cómo puedes olvidarte completamente de tí para pasar a disposición de un ser al principio tan tan pequeñito?¿cómo puedes hacer que los días de 24 horas se estiren y te den para hacer cosas que harías en 36?.. ¿cómo trabajarías en condiciones que solo en este trabajo aceptarías?. Pero no soy una madre perfecta, a veces pierdo los nervios, grito, me enfado..."llego a la ira" (como me dijo un día que gritaba dentro del coche por que no se había abrochado el cinturón.....este es el peligro (o  lo bueno) de enseñar a nuestros hijos a nombrar las emociones...nos hacen reflexionar sobre ellas...).


Con esta entrada quiero aclarar que todo lo que comparto en el blog son mis experiencias como madre, lo que voy aprendiendo y aprendí, tendemos a escribir lo bonito, aquello con lo que nos quedamos, lo que queremos compartir, lo que idealizamos, porque pensamos puede ser de ayuda a los demás, dar ideas pero que nunca sea algo para compararnos.



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