viernes, 13 de junio de 2014

Viajar en familia.

Alguien me dijo una vez que el mundo se dividía en dos tipos de personas, las que viajan y las que no....aquello me marcó y lo he experimentado en mi propia vida.
Esta es una de las razones por la que siempre he querido viajar con nuestro hijo; para que pueda conocer nuevas culturas, nuevos idiomas, salir de la comodidad de casa, aprender a "apañártelas" con menos y saber disfrutar de lo nuevo.
El que ha viajado con niños y bebés sabe el reto que esto supone para los padres también...por eso quiero compartir algunas de mis experiencias y aprendizajes en estos viajes, para animaros a viajar en familia y que os enriquezcáis con esta experiencia.

La primera vez que salimos al extrajero con el peque tenía 6 meses....hicimos un viaje por Escocia e insensatos de nosotros solo llevábamos tres noches de hotel  (en Edinburgo)...el resto había que buscarlo en ruta (recorriendo las Highlands)...pasamos momentos de verdadero stress....pero de todo se sale y disfrutamos a tope del viaje. Aprendimos que con un bebé siempre necesitas tener alojamiento asegurado y reservado.



 
D empezaba a tomar papillas de frutas...y encontramos unas maravillosas de frutas ecológicas envasadas de manera que se las "enchufábamos" literalmente por que no le gustaban nada...aprendimos a comprar papillas de cereales en un país diferente al nuestro y el peque a admitir otros sabores; aprendimos a que no son necesarios tantos artilugios (bañeras, cambiador, cuna de viaje...) como llevábamos cuando íbamos a visitar a los abuelos...en los hoteles y bed and breakfast tenían cunitas plegables y una noche que no conseguimos una le hicimos una cunita en el suelo con las colchas en la que durmió genial. Lo único que necesitamos llevar fué su  su ropita, su silla de paseo  la mochila portabebés; pañales para los dos primeros días (después los compramos allí), la silla del coche la alquilamos con el coche... Fué una experiencia inolvidable.
 
 
El siguiente verano nos arriesgamos aún más...cruzamos el océano, para visitar a nuestra familia Americana...además de lo largo del viaje...ya no teníamos un bebé que se quedaba en nuestros brazos, sino un toddler...muy movidito...13 horas de avión...había que prepararlo todo muy bien. Aprendimos que en este tipo de vuelos hay unos asientos especiales (detrás de primera clase) reservados para familias con bebés si lo solicitas, te ponen una especie de cunita que nos ayudó a que el peque descansara. También disponen de potitos para estas edades y te calientan el agua para hacer el biberón, si no toma el pecho.


Otra experiencia inolvidable...

No me gusta "entretener" a mi hijo con televisión, teléfonos móbiles u otros aparatos electrónicos (algún día dedicaré una entrada para explicarlo); usé otras técnicas alternativas que uso cuando hay que "esperar"(en la consulta del médico, cuando hay que hacer papeles...) y aquí van esos recursos:
  • Cancioneros.
  • Poesías escritas para representar.
  • Cuentos de imágenes.
  • Cuentos de pegatinas.
  • Muñecos manipulables (animales de goma, playmobil).
  • Algunos juegos.
  • Cuentos para escuchar.
El siguiente año viajamos por España en tren, otra experiencia muy aconsejable para compartir con los niños. El tren es un medio de trasporte en el que pueden moverse y tienen más espacio que en el avión, pueden ver el paisaje...


Nuestra experiencia se complicó el último verano. Como todas las familias, la nuestra tampoco es perfecta y vivimos momentos de tensión y dificultad.

Este año quisimos recorrer el norte de Portugal. Planificamos cuidadosamente el itinerario (pensábamos que el éxito dependería de esto). Viajábamos en coche e intentamos no hacer más de 200 km por día, para no pasar demasiado tiempo en carretera. Organizamos días de playa, días de visitas y actividades que pudieran gustar al peque (zoo, Portugal de los pequeninos en Coimbra, paseos en barco...).

Organicé el "kit" de entretenimiento de canciones, poesías, juegos, libros y juguetes. Pensábamos que iba a ser fácil y no lo fue.

D es cada vez más consciente y maduro, tenía 3 años y medio y empieza la etapa de los miedos, es un niño que se adapta fenomenal a los cambios, pero sintió miedo al dormir en un lugar extraño para él. No descansaba bien por las noches, pese a que su cama estaba junto a la nuestra no se sentía seguro.

El no descansar bien y estar todo el dia fuera de casa rompía sus rutinas, estaba más cansado y las rabietas eran constantes. No disfrutamos tanto como habíamos pensado, pero aprendimos cómo sobrellevar la situación y a cambiar los ritmos según las necesidades de nuestro hijo. Aprendí otra lección....en estas edades es mejor alojarse en una solo destino y moverse por los alrededores, estar cada noche en un hotel diferente descoloca a los niños, no consiguen controlar el espacio y aunque se les presenten actividades que les gustan, el no estar familiarizados con el entorno les hace estar mucho más irascibles.


Con esto os quiero decir que cada etapa es diferente y que en cada momento nuestros hijos demandan unas cosas según sus necesidades y debemos ser capaces de escucharles y adaptarnos a la vez de enseñarles a ellos a abordar nuevas situaciones, creo que es algo que aporta el viajar en familia, une y nos hace más flexibles y tolerantes con las necesidades de cada miembro de la familia.


 
Los viajes nos aportan increibles oportunidades para aprender, descubrir y disfrutar
 
Feliz verano y felices vacaciones

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