Frases y leyendas...para pararnos a pensar...









CUANDO PENSABAS QUE NO TE VEÍA

Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo en el frigorífico, e inmediatamente quise pintar otro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.

Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo hablar y en quien confiar.  

Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.

Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.

Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da.

Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.

Cuando pensabas que no te veía, vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.

Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, te vi y quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que vi, cuando pensabas que no te veía!
Autor desconocido



¿QUÉ ES EL :RECREO?

RE: VOLVER
CREO: CREAR
Lo inventó Luís Vives; es el gran momento para el alumno...en el que tiene libertad para hacer, para jugar, vuelve a ser él mismo...
AULA=NIDO necesita:
- Amor
- Calor

- Humor (Amor con H)



El amor enseña a enseñar. (José Gras)


"La escuela no debe ser una preparación para la vida; la escuela debe ser la vida misma."
Elbert Hubbard


Tu me enseñaste a Volar

http://www.youtube.com/watch?v=zO9dQeyGOfo



Homenaje al maestro


De los recuerdos de nuestra infancia emerge siempre la clara figura de una maestra o de un maestro, con quien tenemos pendiente una deuda de gratitud.


Suele ocurrir que tardamos mucho en darnos cuenta de su influencia benefactora, y para entonces aquellas personas que sirvieron de puente entre la familia y la sociedad, que suavizaron el desamparo de los primeros días de escuela y nos llevaron de la mano por los laberintos del abecedario y la cultura habrán desaparecido ya de nuestras vidas.
Un homenaje al maestro puede servir para pagar esta deuda de gratitud. Es por ello un acto de justicia poética. 



Pero también es un acto de justicia real, porque tiene que servir para llamar la atención de la sociedad hacia una profesión que, por esa inversión de prestigios que desdichadamente sufrimos, pasa inadvertida o menospreciada.
Otras admiraciones más espectaculares nos hacen ser mezquinos al valorar a las personas que nos enseñaron las primeras letras, que nos obligaron, con una conmovedora paciencia, a dominar nuestra atención, tan propensa a irse por las nubes, para fijarla en el encerado o el cuaderno. Para el niño, ellos son los máximos representantes de la cultura, y, para todos, los grandes funcionarios de la Humanidad.
Supieron hacernos pasar de un mundo de afectos privados a un mundo de afectos sociales, y nos convirtieron en pequeños ciudadanos, al enseñarnos las normas compartidas. 


El maestro necesita autoridad para poder ejercer bien su cometido, y esa autoridad sólo puede recibirla de un generoso y constante apoyo social. Un homenaje al maestro se convierte así en una eficaz colaboración pedagógica. Y también en una demostración de inteligencia ciudadana. La sabiduría de una sociedad, su estatura ética, se demuestra en los modos de conferir prestigios o distinciones. Cuando esos reconocimientos se dan a quienes no los merecen, o dejan de darse a quien los merecía, se produce una  corrupción social, un empequeñecimiento que a todos nos empequeñece.
 A los adultos nos invade muchas veces el desaliento ante el futuro, un cierto cansancio de lo por venir. Entonces deberíamos recordar la figura del maestro, que es el profesional de la esperanza, el incansable, humilde y magnífico cuidador del futuro. Con la misma tenacidad con que el árbol florece en primavera, él volverá a enseñar que dos por dos son cuatro.

JOSÉ ANTONIO MARINA
Septiembre de 2004

“Vemos las cosas no como son, sino como somos nosotros”
 (Koffka).









“La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle”

 (María Montessori).
    
“Si me hablas, escucharé. Si me muestras, miraré. Si me dejas experimentarlo, aprenderé”.
(Lao Tsé).


 

Cuando un niño/a siente que su maestro/a respeta realmente a sus padres, se siente más seguro, con más dignidad, lo que le permite confiar en el sistema educativo. Cuando miremos a nuestros alumnos podemos ver a sus padres detrás de ellos como parte de la realidad que conforma a los niños y a las niñas que tenemos ante nosotros, teniendo claro que los padres de cada niño son los mejores para él.[1]






[1] Apuntes de la especialización pedagogía Sistémica y mediación familiar. Instituto Hune.

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