jueves, 20 de febrero de 2014

¿La escuela sirve? ¿qué podemos hacer los maestros?

Tras leer este artículo de Laura Gutman, escritora sobre la infancia, paternidad, maternidad....me quedó un sabor amargo y muchas ganas de defenderme como madre y maestra.  Aún no he podido leer ninguno de sus libros, pero por lo que he leído en sus reseñas, me apetece mucho hacerlo. Y ante sus opiniones hacia la escuela y las personas que escolarizamos a nuestros hijos he querido hacer una reflexión...

http://www.lauragutman.com.ar/la-escuela-sirve/


Todos compartamos un altísimo respeto por la educación escolar y pretendemos enviar a nuestros hijos a la “mejor escuela”. Pero ¿Qué significa la “mejor escuela”? Aquella en la que “aprenda más”. ¿Qué debería aprender? Inglés, claro, sin inglés no irá a ninguna parte. Y computación, para conseguir  trabajo. Y matemáticas. También consideramos una “buena escuela” aquella donde “hay muchísimas actividades”  Aunque por debajo de los propósitos bienintencionados hay otra realidad: el niño debe estar en algún lugar todo el día porque la madre y el padre, -si es que hay uno- trabajamos. ¿Quién lo cuidaría? No hay otros adultos disponibles. Además todos los niños van a la escuela. Es decir, que una cuestión muy importante es la organización social: los niños van a la escuela mientras los padres trabajamos.
 
Por supuesto que como padres todos buscamos la mejor escuela y no todos valoramos que sea en la que más aprenda o que haya muchas actividades. Sí buscamos ofrecerles herramientas para su formación y futuro, sí pensamos que los idiomas y las nuevas tecnologías son importantes (sobre todo los que nos vemos limitados en estas áreas y nos impide comunicarnos como nos gustaría con personas de otros países: ABRIRNOS al MUNDO y el inglés nos da esa oportunidad). No todos los padres pensamos que la escuela sea un lugar donde dejar a los hijos mientras trabajamos (es un concepto obsoleto: guardería= guardar niños)
 
 ¿Qué es la escuela?   El término «escuela» proviene del griego clásico σχολή (skholḗ) por mediación del latín schola. Curiosamente el significado original en griego era tranquilidad, tiempo libre, que luego derivó a aquello que se hace durante el tiempo libre   (por desgracia no es esto, si no todo los contrario...)y, más concretamente, aquello que merece la pena hacerse, de donde acabó significando 'estudio' (por oposición a los juegos) ya en el griego de Platón y Aristóteles.[1] En el periodo helenístico pasó a designar a las escuelas filosóficas, y de ahí, por extensión, tomó el significado actual de «centro de estudios».[1

¿A nuestros hijos les gusta ir a la escuela todas las mañanas? ¿Van felices y piden por favor que los llevemos? ¿No? ¿Entonces por qué los llevamos? ¿Porque nosotros lo hemos pasado peor que ellos y ahora es nuestra revancha?
 
Para nada creo que sea una cuestión de revancha, BUSCAMOS LO MEJOR PARA ELLOS, eso es lo que queremos todos los padres, tanto los que decidimos escolarizar como los que no, las dos opciones son válidas y las dos deben ser respetadas, son diferentes puntos de vista, diferentes mapas mentales... Es cierto que a veces van felices, hay días que no....pero les pasa lo mismo con todo, hay días que quieren ir al parque, hay días que no ( y si van se lo pasan genial) hay días que quieren bañarse, hay días que no....por supuesto hay que respetar su ritmo, sus estados de ánimo....¿pero es positivo solo vivir de apetencias?¿es esto también educable?.
 

Justificaremos diciendo que si un niño no va a la escuela, no encontrará a otro niño en ninguna parte.  Esa necesidad de que los niños se relacionen con sus pares, es algo que hemos delegado en la escuela aunque no es su función.  Ahora bien, a mayor tiempo pasado en la escuela, menor tiempo pasado en casa. Esto significa que el niño tendrá menos tiempo de intimidad familiar, menos juego, menos contacto cariñoso con sus padres o hermanos. En este punto ya tenemos al niño en peores condiciones emocionales.

Aquí vuelvo a interrogarme ¿cúantas horas tiene un día?. El horario escolar va de 9 a 4: 30 = 7 horas y media ( a mí también me parece una jornada excesiva para los niños) pero desde las 4: 30 que les recogemos a las 9: 00 que les acostamos son 4 horas y media de intimidad familiar ( yo personalmente saco otras 2 por la mañana antes de ir a la escuela) de contacto cariñoso, de actividades, rutinas, juego, lectura....TIEMPO  DE CALIDAD!!! ¿por qué mi hijo va a tener peores condiciones emocionales?. Es mi opinión, no la única, no la verdadera....pero mi hijo se enriquece de otras personas, de otros niños (23 del aula) más los que encontramos por la tarde en la biblioteca, parque....de otros adultos (todos los que trabajan en la escuela)...está recibiendo diferentes enfoques, perspectivas...y eso para mí, es enriquecedor. No pienso que yo pueda aportarle todo, comparto su educación con otras personas.
 

Y pensando en el maestro ¿a alguien le importa qué capacidades emocionales tiene para abordar a los niños en toda su dimensión? ¿La escuela se ocupa de formarlo dentro del abanico del conocimiento humano, de la psicología y la espiritualidad? ¿Un maestro puede estar a cargo de un grupo de niños sólo por saber matemáticas o inglés? ¿Por qué delegamos el acceso al saber, la educación y los valores morales en personas que apenas conocemos?
 
Por supuesto que nos importan sus capacidades emocionales, y confiamos en que es un profesional (igual que confiamos en los médicos y no cuestionamos su  capacidad para tomar decisiones ni su psicología,  al tratarnos como pacientes; o en el mecánico que arregla nuestro coche, o en el piloto que pilota el avión en el que viajamos cientos de personas....), todos somos importantes en la sociedad, todos aportamos algo ¿porqué cuestionar la profesionalidad de los otros?¿por qué cuestionar  o juzgar sus capacidades emocionales?¿Alguien las cuestiona cuando decidimos ser padres?¿somos todos los padres emocionalmente perfectos para nuestros hijos?. El maestro también es PERSONA, con una historia personal, presente y pasada (como cualquier otra persona, como cualquier madre o padre).  El maestro puede y tiene derecho a  equivocarse, por supuesto que puede tener un mal día y tener menos paciencia...ES UNA PERSONA y está a cargo de 25 - 29 niños NO ES FÁCIL....Es cierto que en  la escuela no se forma, pero muchos maestros nos ocupamos de formarnos, de seguir cada día mejorando, de costear nuestra formación, de emplear nuestras horas no lectivas (tardes y fines de semana, las larguísimas vacaciones que tienen en preparar materiales en progresar....). Muchos padres  NO delegamos en ellos el saber, la educación los valores...LOS COMPARTIMOS!!!POR QUE COMO PADRES QUEREMOS LO MEJOR PARA NUESTROS HIJOS Y HACEMOS LAS COSAS LO MEJOR QUE PODEMOS. 
 

Qué lío. Sin embargo, ¿nos arriesgaríamos  a imaginar una  escuela creativa, adaptada a las necesidades reales de cada niño; alegre, divertida, donde cada uno sea invitado a  desarrollar sus mejores virtudes?  ¿Sería tan difícil enseñar aquello que nos apasiona en lugar de enseñar aquello que es obligatorio? ¿Somos capaces de aprender de los niños? ¿Nos atrevemos a respetar a los niños, incluso si no hemos sido respetados? ¿Podemos sanar esa rabia hoy, haciendo el bien a los demás? ¿Nos interesa construir un mundo donde ir a la escuela sea tan bonito, alegre y saludable como ir de paseo? Qué mundo…qué mundo sería ese, con escuelas repletas de niños felices. Qué inteligentes y sabios serían.Laura Gutman
 
 

POR SUPUESTO Y ES POR LO QUE TRABAJAMOS CADA DÍA MILES DE MAESTROS DE TODO EL MUNDO !!!
 
 
 
 
 
 
 
 

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